fbpx

En el antiguo barrio Tranviario, una casona de 1920 nos recibe para probar platos típicos de bodegón: historia cordobesa, platos abundantes y precios infalibles. 

Bodegón Cantina nació en el 2017, a manos de Tomas Dauria, cordobés y gastronómico de oficio que se enamoró de la mística del bodegón y supo crear el propio. Ubicado en una casona histórica de Córdoba, el hoy bodegón tiene capacidad para 103 comensales que van por lo suyo: salir en familia, comer abundante y pagar precios acordes a los bolsillos.

Ubicado sobre la transitada Duarte Quiroz (al 3291) el bodegón está ubicado en el barrio Tranviario, que muchos lo confunden con Alto Alberdi. “Son esos barrios que están metidos adentro de otro barrio. Como el tranvía pasaba por 9 de julio, acá vivía la gente que trabaja en tranvía. Este era el antiguo camino a Calera, es un barrio con mucha historia. Antes no existía la avenida Colón, fue creada después de los 50. Esta era la calle principal, cuando se crearon estas casas, a principio del siglo pasado, recién se estaba haciendo el cerro de las rosas. Todas las casas de la zona tienen más de 100 años”, nos cuenta Tomás, enamorado de la historia cordobesa.

Cuando encontró casi de casualidad esta casa supo que había pertenecido a una familia conocida del barrio, músicos de la orquesta militar. El relevamiento data que es de 1920, pero quizá incluso tenga algunos años más. La compró en el 2015 y después de dos años de reconstrucción y adaptación a lo que sería el nuevo restaurante, abrió sus puertas en 2017, un 8 de diciembre. Los transeúntes que esperaban el colectivo sintieron curiosidad y ese verano ya tuvo toda la capacidad llena.
Hasta que vino la pandemia. “Estuvimos 2 años cerrados así que empecé a hacer pizza y lomitos que era lo salía en delivery. La comida de bodegón no podías venderla en delivery. ¿Quién te iba a comer un bife de chorizo? ¿Unas papas con huevo?”

Cuando Ale Tavarone le ofrece hacer un ciclo de comida de bodegón la casa se llenó nuevamente de gente, fueron 8 programas donde hicieron comida a la parrilla, al horno de barro, encurtidos, empanadas.

La casa tiene un techo de pinotea que estaba tapado con un cielo raso, lo picaron para sacar a relucir el techo original. Cada sala tiene pisos reliquia de la época y muchos espacios se mantuvieron como lo habían encontrado, con algunas adaptaciones.

Como todo bodegón uno espera encontrarse con platos caseros, abundantes y a buen precio y Bodegón Cantina cumple con la promesa. Cada porción es abundante, la gente comparte o se lleva la mitad del plato. Las carnes pesan alrededor de 300 gramos y si a eso le sumamos las papas fritas llegamos a 800 gramos. No hay forma de comerla uno.

De entrada pedimos empanadas fritas con su salsa picante, también ofrecen rabas y provoleta.
De principal, nos sumergimos en su propuesta de carnes, todas vienen con guarnición:

Entraña con una reducción de chimi, bifé de chorizo con reducción de manteca, matambre a la pizza y, por supuesto, las clásicas milanesas.Hay quienes la eligen napolitana, suiza, a caballo o al roquefort y el bodegón ofrece todas esas opciones y más.

Para terminar, el clásico flan con dulce de leche: firme, casero y delicioso.

Bodegón Cantina pertenece al Circuito de Los Bodegones de la Ciudad
Abre de martes a domingo, de 20 a 2 de la mañana.

Podés escuchar la columna que hicimos sobre este tema con Notify acá:

Compartí este artículo  

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *