fbpx

Punto Norte, comida boliviana en el Mercado Norte

Compartí este artículo  

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

Mi visita semanal al mercado, lugar a donde me gusta hacer las compras, es una excusa para probar distintas propuestas gastronómicas. La comida suele ser variada, económica, abundante y se presenta un poco al paso, sin tantos preámbulos ni reservas.

 

Por el ingreso de la calle Oncativo al Mercado Norte de Córdoba nos encontramos con algunas verdulerías, puestos callejeros de condimentos, almacenes, vendedores ambulantes y una isla con una pequeña cocina llamada Punto Norte que despacha platos de sopas y raciones de la gastronomía típica boliviana a precios imbatibles.

Alrededor del puesto y aquella cocina, un grupo de comensales sentados en banquetas altas (con bolsas de compras recién hechas) se inclinan sobre coloridos platos de comida. Un poco más afuera, sin estorbar el paso, un par de mesas y una pizarra con los platos que ofrece el lugar. Sopas, picante de pollo, ají de lengua, pollo broaster, tamales, humitas, milanesa y empanadas.

Arrancamos con una sopa de maní, uno de sus clásicos, que se prepara a base de caldo de maní crudo, papas, fideos macarrones, ají amarillo, pollo y perejil. Para sorpresa nuestra se sirve con papas fritas arriba. Lo acompañamos con un jugo de canela. El dulce y fresco del jugo combinado con el picante de la sopa caliente genera un buen contraste en el paladar.

Seguimos con pollo broaster, un plato popular que comparten con la cocina peruana. Son pequeñas piezas de pollo rebozadas con harina de maíz blanco que se fríen logrando una costra bien crujiente y –un poco- aceitosa. Viene acompañado con una ensalada de tomate, cebolla morada y arroz blanco. Como extra le sumamos una salsa picante que termina de redondear la propuesta.

Para terminar, pedimos media porción de ají de lengua, otra comida tradicional boliviana que lleva lengua de res (bien tierna, cortada en lonjas) cocinada en salsa de tomates, papas y picante a base de “ají colorado”. No llegamos a los postres, los platos son ricos, llenadores y auténticos y por estas razones, nos prometemos volver pronto a probar alguno de los otros recomendados.

La variedad que propone el mercado y los platos típicos de algún otro lugar nos acoge en esta experiencia gastronómica boliviana. Pasamos varias veces por este lugar y nunca le prestamos demasiada atención hasta que, recomendados por Tomás Baena Daglio como “uno de los lugares infravalorados de la gastronomía de Córdoba”, decidimos conocerlo y hoy recomendarlo.

El concepto de comida callejera tan común en otros países (y un poco impostado en las nuevas tendencias gastronómicas con las que nos encontramos a veces) se encuentra de manera genuina en esta zona, donde el movimiento es continuo, el ritmo rápido y la rotación constante.

Solo hay que ir dispuesto a recorrer, frenar, estar atento, oler y escuchar.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *