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Tía Kely, comida tradicional peruana

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Basta un recorrido por el barrio Providencia de Córdoba para encontrar comedores peruanos que, lejos de las estrellas, las marquesinas y las fusiones, proponen comidas diarias de la gastronomía tradicional de este país: platos abundantes, económicos, completos y bien servidos.

 

Un cartel escrito en tiza que sobresale de la vereda angosta nos indica que hemos llegado a Tía Kely, uno de estos comedores tradicionales ubicado en calle Bialet Massé al 1530. La persiana grande está baja, a pesar de ser sábado al mediodía y del cálido sol de otoño que nos acompaña hasta el lugar. El salón está abierto, sólo hay que agacharse un poco para ingresar por una entrada más pequeña.

Llegamos a Tía Kely por recomendación de Diego Canavesi, pero también aparece señalado junto a algunas reseñas en Google Maps. Un galpón grande con mesas sólo a los costados que se van ocupando a medida que el reloj avanza hacia las 14 hs., un pasillo espacioso entre medio que permite la circulación de proveedores con mercadería, un televisor encendido con noticias de TV Perú, una pequeña heladera repleta de coloridas Inca Cola, un mostrador que exhibe trofeos y también ofrece en venta jabones de tocador y shampoos. Sobre nuestra mesa, un mantel de hule que se limpia fácilmente con un trapo para recibir al próximo comensal.

Una sola moza recorre con velocidad el lugar, lleva y trae sopas y otros platos humeantes. En Tía Kely tienen un menú del día simple y económico (por $170 pesos te sirven una ración grande de arroz con pollo o alguna sopa) y otros platos típicos de distintas regiones de Perú escritos en una pizarra en el medio del salón.

La carta no es muy extensa pero lo suficiente como para que cueste decidirse. Para arrancar ordenamos unas papas a la huancaína y luego un ceviche mixto. Pedimos picante aparte para acompañar todos los platos. Las papas están bien, pero el ceviche está aún mejor. Viene presentado en un plato grande y no escatiman ningún ingrediente: lleva lomito de atún, mejillones, anillos de calamar, cebolla, maíz cancha y choclo, cilantro, papas sobre la base y una exquisita leche de tigre. Mucho más rico cuando nos enteramos que cuesta solo $500 el plato (el más caro de la carta).

Con eso ya estamos satisfechos, pero dándole un poco de lugar a la gula, queremos saber qué es la parihuela, que figura entre las opciones del menú. La moza nos explica que se trata de una sopa típica (y deliciosa) de su gastronomía, muy popular en las ciudades costeras de su país que se prepara a base de pescados y mariscos. La conocen como el famoso “levanta muerto” ya que, a más de uno, ha ayudado a levantarse después de una noche de fiesta. Algunos creen que es un plato afrodisíaco. Nos trae un plato con esta sopa, acompañada de arroz. Con la primera cucharada sentimos el sabor de un pescado carnoso, de los mariscos y de un caldo bien especiado, condimentado con una base picante de aderezo peruano, ají amarillo y ají panca, y un dejo ácido de fondo (que puede dárselo el limón, cerveza, chicha de jora o vino). Si bien comemos dos personas, tranquilamente pueden comer tres. Todo lo que probamos es rico, fresco, sabroso y sobretodo abundante.

Para quien ha estado en Perú, Tía Kelly les hará recordar y extrañar ese país. El lugar, su gente y cada bocado nos llevan a los sabores típicos, a sus comedores y mercados. Por suerte, podemos encontrar un pedacito de esta gastronomía con propuestas accesibles a pocos metros del centro de la ciudad.

Encontrá cómo llegar a Tía Kely en nuestra sección Foodtrip.

 

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